El encanto de Casa Guangualí

Por Salvador Carmona Schönffeldt


A mediados de la década del 80 durante un viaje hacia el norte, María Alicia Haeussler -conocida como Titi- dejó olvidada las llaves dentro del auto, lo que la obligó a caminar por Pichidangui. Al volver a Santiago, le contó a su padre y madre que se había enamorado del lugar y ellos le reconocieron que en esa playa había sido concebida.


Tras buscar infructuosamente un terreno en la zona, un día fue invitada al cercano Valle de Quilimarí a comprar queso de cabra “y me encantó”, recuerda Titi. Entonces, no dudo en cambiar la búsqueda playera por una generosa tierra que la acercara a la naturaleza del valle, comprando en 1986 su terreno en Guangualí.


Desde 1993 comenzó a visitar permanentemente el lugar, instalándose en carpa, plantando una palmerita y recorriendo cada rincón. Titi cuenta que “quería venirme a vivir acá, pero era difícil. Trabajaba en televisión haciendo escenografía y ambientación. Entonces era un cambio radical, ya que como profesional era diseñadora gráfica y me preguntaba qué haría en un lugar como este”.


Ante ello, señala que “durante 5 o 6 años me puse a estudiar todo lo que tenga que ver con permacultura, herbología y horticultura, para irme conectando con las cosas de la tierra y la naturaleza. Entonces mi propósito de venirme era trabajar la tierra y enseñarles a los niños en las escuelas”.


Ese era su rumbo y también “enseñarles a ellos a meditar, porque yo creo que, si desde chico nos enseñan lo que significa la conexión con la naturaleza, ya empezamos a conectar con el espíritu de todas las cosas”. Pero, reconoce que el salto de salir de Santiago y hacer una nueva vida no era fácil, hasta que “el 2005 partió el evento que produjo el cambio”.


Ese año se enteró que en 1975 la hija que tuvo y que supuestamente nació fallecida, había sido dada en adopción. Era una de las víctimas del caso del cura Gerardo Joannon, quien realizaba adopciones irregulares dando por muerto a menores que nacían con vida.


Titi Haeussler

Tras contar la historia a sus hijos, encontrar a su hija y enfrentarse a un accidente de tránsito, se dio cuenta que “ya no quería seguir viviendo esa vida. Y el 2007 empecé a programar, visualizar, que quería venir acá. Todos esos motivos, me hicieron buscar la parte de espiritualidad”.


Así se instala en el Valle de Quilimarí, donde comienza con una casa donde recibía gente, una sala de meditación y sus talleres, pero con el tiempo se vincularía casualmente al turismo. Fue una visita realizada por autoridades locales, quienes quedaron maravillados por la experiencia vivida en el lugar y la catalogaron como “la mujer que había hecho innovación en turismo espiritual”.


Así comienza a aparecer en medios de comunicación, la invitan a ferias turísticas y recibe llamados para visitarla, entre ellos un amigo que pretendía ir con un grupo de 25 personas. Entonces da el salto. Compra casas prefabricadas terminadas por dentro y por fuera las deja con adobe e incorpora una serie de servicios que a la fecha invitan a vivir una experiencia de pleno bienestar.


“La estadía incluye desayuno, almuerzo y cena. Hay camas de cuarzo, tinas de agua caliente con hierbas para mirar las estrellas, piscinas de cuarzo a cualquier hora o baños de vapor en cajón donde uno deja el cuerpo en caliente y la cabeza afuera, botando todas las toxinas que, entre el calor y baños fríos, permite quedar con el cuerpo impecable”, según relata.


Además, realiza meditación, que “es ese viaje que se puede vivir a través del sonido realizado con los cuencos”, y también organiza recorridos por la zona, con visitas a la mina de cuarzo y otros sitios patrimoniales.


Para Titi, “todo en la vida es muy loco y mágico” y eso se nota cuando abre la puerta de su casa, recibe a las y los visitantes, te invita a caminar por senderos de cuarzo, compartir una comida, disfrutar los servicios que ofrecen o simplemente charlar, en un lugar donde puedes escuchar los sonidos del valle y experimentar “un descanso para el alma”.


Coordenadas:

Casa Guangualí | Dirección: Hijuela 3 - Palo Negro, Guangualí, Coquimbo, Chile | Teléfono: (+569) 9767 9266 | Correo electrónico: casaguanguali@gmail.cl | Web: www.casaguanguali.cl

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