Abriendo ciclo rutas inclusivas

Actualizado: 14 de mar de 2019

Con un vehículo que se acopla a la silla de ruedas, Felipe Tapia ha realizado ciclo rutas por Santiago y el Litoral Central donde valora la autonomía de los recorridos, pero revela que se encuentra con obstáculos y desafíos que invitan a continuar con la iniciativa.


Por Salvador Carmona Schönffeldt



El terremoto del 27 de febrero de 2010 nos marcó a todos, pero a Felipe Tapia del Canto le cambió radicalmente la vida. “No tengo recuerdos de mi accidente, no tengo imágenes. Si tengo un registro corpóreo emocional del suceso que apareció cuatro años después. Tras el terremoto, el movimiento de la tierra generó que se desprendieran rocas de un cerro camino a Farellones donde estaba estacionado en auto con una amiga. Una de esas rocas cayó e impactó sobre el auto, volcándolo y oprimiendo mi cuerpo, fracturándome diversos huesos. Mi amiga tuvo una fractura cervical, pero nada comprometedor a nivel físico”, cuenta Felipe.


Tras ser internado, las posibilidades de vida eran ínfimas pero su fortaleza permitió que abriera sus ojos, aunque sin movilidad de las extremidades inferiores de su cuerpo. Según precisa, “tuve un corte en la médula espinal por la fractura y luxación de algunas vértebras de la columna. La médula espinal es parte del sistema nervioso central y en términos generales es lo que permite tener distintas funcionalidades en el organismo, como caminar y poder mover voluntariamente la musculatura”.


Así comenzó una nueva etapa. Tras pasar por diversas rehabilitaciones, viajó a perfeccionarse en accesibilidad a Barcelona, donde halló una herramienta para retomar la actividad física, una de sus pasiones postergadas tras el accidente.


“Mi actual handbike acoplable a la silla de ruedas me llegó en marzo de 2018 en el extranjero. Es una tecnología que la producen en Barcelona dónde estaba en ese momento”, señala Felipe, quien agrega que el vehículo “dispone de un sistema de anclaje que permite enchufar la handbike, dejando las ruedas delanteras de la silla de ruedas en el aire, convirtiéndola en una especie de triciclo motorizado. Es una especie de monociclo que contiene el sistema de pedaleo manual con unas manillas y el sistema eléctrico de movilidad”.


Cuando regresó a Chile se contactó con su ex compañero de colegio Víctor Vásquez Muñoz, de Tour Collective, y comenzaron a salir a pedalear en busca de ciclo rutas inclusivas, donde disfrutan los recorridos, pero también se revelan los problemas de accesibilidad.


Felipe cuenta que “la experiencia ha sido sorprendente. El solo hecho de desplazarme de forma autónoma y largas distancias urbanas es fascinante. Interactuar de forma directa con los transeúntes me entrega una sensación de pertenencia al barrio y una libertad de uso del espacio. ¡Es genial!”. Con la iniciativa, Víctor dice que “me gustaría que a través del desarrollo de rutas inclusivas se visibilice la importancia de los espacios públicos. Valorando estos espacios, haciéndolos accesibles para todos, nos empodera como ciudadanos y nos entrega real sentido de soberanía”.


Con la experiencia, “igualmente nos hemos encontrado con obstáculos y desafíos, como el no tener una continuidad y alternativas de rutas de ciclovías. También nos hemos encontrado con rebajes inexistentes o que no llegan hasta el nivel de calle, dejando un bache de altura. Hemos encontrado baños accesibles cerrados en espacios públicos y que no cumplen con los requisitos básicos de uso para una persona con discapacidad. También en parques no existe claridad de la llamada ‘ruta accesible’ y tampoco paneles informativos claros de accesibilidad e información”, advierte Felipe.


A la iniciativa se sumó Tomás Ortiz Alonso quien, tras trabajar unos años en Algarrobo, diseñó una ruta inclusiva para recorrer el Litoral de los Poetas. “La idea era abrir una ruta cercana y si la haces en bicicleta, te puedes ir en bus hasta Cartagena y después volver desde Algarrobo en bus. En base al turismo inclusivo, es una ruta que está cerca de Santiago, es de fácil acceso y tiene los atractivos naturales, como la belleza de sus miradores, playas y humedales, y los culturales, como son los balnearios de los poetas. La idea es seguir sumando nuevas rutas”.


Para Felipe, esta ciclo ruta es “fascinante, años que no visitaba el litoral y se notan bastantes avances de espacios públicos turísticos accesibles, como costaneras o zonas rurales. Encuentro fabuloso la iniciativa de generar un recorrido que visite las tres casas-museos de poetas reconocidos a nivel mundial y que coinciden en cercanía en el Litoral Central”. Además, apunta que “el recorrido en sí es de tramos no continuos en bicicleta y los museos no están habilitados con accesibilidad”, pero agrega que “el recorrido facilita disfrutar de diferentes atracciones aparte de las casas de los poetas, como las zonas residenciales, dunas, miradores hacia el mar, parques y humedales con diversidad de flora y fauna”.


¿Dónde y cómo te gustaría seguir con estos recorridos?

“Espacios turísticos naturales, como parques nacionales y también espacios turísticos patrimoniales, como casonas antiguas o viñas. Existe ya un estándar de cómo habilitar espacios para que sean accesibles e inclusivos, que no implica exclusividad de uso y mayor costo. El criterio elemental de diseño de la accesibilidad es que sea universal, es decir, que se pueda usar por cualquier persona y con cualquier condición”, concluye Felipe.




ESTE ARTÍCULO SE PUBLICO EN

SUPLEMENTO SÁBADO DEL

DIARIO LA CUARTA DE CHILE

24 de noviembre 2018

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